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Cortarse el pelo en determinados momentos de tu relación tiene más significado del que crees

Al iniciar una relación todo es perfecto. Ves la vida de colores, te crees capaz de alcanzar todos tus objetivos y sobretodo estas llena de emociones y sentimientos inimaginables. Todo es como un cuento de hadas, hasta que topas con la realidad. Entonces empiezan las peleas, los enfados y las frustraciones. Habéis dejado de ser los que érais al principio, y nada tiene sentido ya.

Durante todos estos años habréis pasado excelentes momentos, pero los otros muchos horrorosos fueron los que sentenciaron la relación. Y cuando llegas a ese punto, te das cuenta de lo que deberías haber visto antes, has estado viviendo momentos muy malos que se reflejaban en tu imagen, sin saberlo.

Así que, coges todo el dolor que llevas dentro y decides cambiar tu imagen, para ver si así también cambian un poco esos sentimientos. Y aunque creas que nada tiene que ver, si lo tiene, y mucho. Y cuando te observas en el espejo, después de ese cambio radical ves que ya nada volverá a ser lo mismo, has dejado paso a algo nuevo en tu vida, y poco a poco ese dolor que tenías tan impregnado va desapareciendo.

Y vuelves a dejar crecer tu melena, en esa época en la que el dolor casi ha desaparecido del todo, y en tu vida solo hay felicidad. Disfrutas de tu soltería, de tu familia, de tus amigos, del sol, en definitiva, de la vida. Y te das cuenta que has estado mucho tiempo sin hacerlo.

Pero como todas las personas, cuando mejor estás vuelves a equivocarte. Un nuevo hombre, un nuevo amor. El miedo te impide empezar de nuevo una relación y al final, lo pierdes.

Cuando te decides, es siempre demasiado tarde. Así que esa felicidad que habías conseguido empieza a borrarse para dejar paso otra vez a esos sentimientos que te resultan familiares. Y ahí estás, frente al espejo, otra vez. Y decides volverlo a hacer. Los mechones caen al suelo igual de rápido que tus lágrimas. Pero ahora sabes de qué va el juego. Los trozos de pelo ya no solo son eso, son ilusiones rotas, objetivos sin cumplir y sentimientos resquebrajados.

Y después de esto, seguro que volverás a recuperarte. Como ya lo hiciste una vez. Dejarás crecer tu melena y volverá a ondear entre el viento, mientras corres en una bonita playa. Quizá algún día la vuelvas a cortar, pero espero que ese día lo hagas con la misma sonrisa.