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El corazón de este chico de 17 años se detuvo por 20 minutos y al revivir contó lo que vio

Zack Clements, un adolescente de 17 años se desvaneció repentinamente mientras corría en la clase de gimnasia y su corazón dejó de latir durante 20 minutos.

El chico de Brownwood, Texas estaba a punto de ser declarado muerto cuando recuperó un pulso y fue trasladado inmediatamente por aire al Hospital Infantil Cook en Fort Worth, según reporta Dailymail.

El adolescente entró en coma inducido y despertó días después en la unidad de cuidados intensivos.

Zach pudo contar lo que vio mientras estuvo muerto y su historia es increíble

“Cuando estuve afuera, en esos 20 minutos vi a un hombre que tenía largo pelo rizado y una especie de barba gruesa”, dijo a CBS Dallas-Fort Worth.

“Me acerqué a él, me puso la mano en el hombro y me dijo que todo estaría bien y que no me preocupara”, agregó.

La historia de Zack ha sido catalogada como algo inverosímil y criticada por muchos. Sin embargo, para su padre Billy Clements y para su familia la historia tiene sentido. Piensan que solo un milagro puede explicar lo que pasó con su hijo.

La madre de Zack, Teresa Clements dijo emocionada: “Estoy contenta de que haya decidido dejarme recuperar a mi bebé”.

Todo el personal del hospital estaba sorprendido por la inusualmente acelerada recuperación del adolescente, las personas nunca despiertan tan rápido del coma después de algo así.

Al parecer, el paro cardíaco se debió una anomalía e inflamación en la arteria coronaria .

Los médicos no pueden creer lo rápido que Zach se ha recuperado. Su familia está convencida de que todo es un milagro. (Captura de video de Facebook)

A partir de esa experiencia, el adolescente afirma que ha cambiado su vida completamente. “Desde que todo esto ocurrió, soy una persona mucho más fuerte” comenta Zack.

Los padres de Zach, conmovidos y agradecidos no dudan de la historia de su hijo, quien asegura que esta experiencia ha cambiado su vida (Captura de video de Youtube)

Aunque Zack se reintegró a la escuela, no puede realizar ninguna actividad física, lleva puesto un chaleco desfibrilador que detecta el ritmo cardíaco potencialmente mortal y está equipado para enviar un choque eléctrico al corazón de ser necesario.

Casi tres semanas después de despertar del coma, su familia le hizo una fiesta de cumpleaños tardía pero con renovada esperanza porque tienen vivo a su hijo y saben que hay algo más en el “más allá”.